En buena medida inspirada por el alargamiento de la vida y por la expansión de las TIC, en la década de 1990 resurge la vieja utopía del “aprendizaje a lo largo de toda la vida”, planteada como el paradigma que deberá orientar los sistemas de educación, capacitación e investigación y permitirá avizorar la “escuela del futuro” (Delors et.al. 1996; Comisión de las Comunidades Europeas, 2000). De este contexto y momento, cruzados por poderosos intereses y conflictos, surgen visiones muy distintas de la SI en ciernes: una SI entendida como acceso a las TIC, que aspira a reducir la “brecha digital” y lograr un mundo de “conectados” a la red, y una SI “con rostro humano” que trasciende a las TIC, comprometida con el aprendizaje a lo largo de toda la vida y con la construcción de un nuevo paradigma societal con justicia económica, equidad y bienestar para todos. Ambas visiones están en pugna y estuvieron presentes en la Conferencia Mundial sobre la Sociedad de la Información
“Sociedad de la información” Es preciso ubicar espacial y temporalmente la “revolución tecnológica” y el anuncio de la SI y de la “era de la información”. Todas ellas parten de los países desarrollados, especialmente de Estados Unidos, para ser luego trasladados o bien apropiados por los “países en desarrollo” (el Sur). Emergen en la década de 1990, década que marca un giro en la historia de la humanidad, en la que se instala el modelo neoliberal en el mundo, con sus grandes paradojas: revolución tecnológica con creciente exclusión social, globalización con mayor localización, concentración del poder político y económico en pocas manos junto con expansión y articulación también global de la protesta social y los movimientos sociales.(CMSI, Ginebra 2003).
La CMSI oficializó el término SI, optando por hablar de información y no de
comunicación, conocimiento o saber. No obstante, el término SI es cuestionado y
convive hoy junto con otros tales como Sociedad del Conocimiento (SC), Sociedad del
Educacion en la sociedad de la información
b) “Educación”: Tradicionalmente, el término educación evoca sistema escolar, educación formal e infancia. No se diferencia con claridad educación ycapacitación/formación, ni enseñanza y aprendizaje. Se ha dado escasa importancia al aprendizaje, prevaleciendo los indicadores cuantitativos de acceso y terminación de grados y ciclos. El aprendizaje se confunde con rendimiento, y éste con asimilación y repetición de información. Por otra parte, se da más importancia a la infraestrucura y el equipamiento que a las condiciones de enseñanza y aprendizaje, al punto de vista de la oferta más que al de la demanda, a los resultados por sobre los procesos.El predominio de la mentalidad escolar ha contribuido a restringir la visión y el campo de lo educativo, separándolo de lo económico, lo social y lo cultural en sentido amplio. La tecnología educativa o instruccional viene adquiriendo un alto perfil en el campo educativo desde hace varias décadas: en los 60s y 70s fueron la radio y la televisión; en los 80s y 90s los textos escolares, el video y la computadora como auxiliar en la instrucción; desde mediados de 1990 domina el escenario la computadora y el CD-Rom y, en años más recientes, la Internet, desplazando a las “tecnologías convencionales”.
A fines de 1980 UNICEF adoptó el término “Tercer Canal” para referirse a "todos los instrumentos disponibles y canales de información, comunicación y acción social (que) pueden ser usados para ayudar a transmitir los conocimientos esenciales e informar y educar a la población en asuntos sociales”, asumiendo la educación formal y no-formal como los otros dos canales educativos (UNICEF, 1990). La Conferencia Mundial sobre
Educación para Todos (Jomtien, Tailandia, 1990), organizada y convocada por UNESCO, UNICEF, el PNUD y Banco Mundial, cifró grandes esperanzas en este “tercer canal” para alcanzar las seis metas de educación básica para todos a cumplirse para el año 2000.
Llegado el 2000, no obstante, e incumplidas las metas, éstas se redujeron y los plazos se estiraron hasta el 2015. Hoy las metas para los países del Sur ya no son la “educación básica” sino apenas “educación primaria”. El “tercer canal”, antes pensado como un canal amplio compartido por tecnologías tradicionales y modernas, desapareció de las metas educativas y se redujo a las TIC.
El discurso de la ESI en los últimos años se metió de lleno en el mundo virtual, dejando atrás la discusión acerca de las necesidades básicas de aprendizaje de la gente y adoptando como temas centrales la competitividad y las nuevas habilidades requeridas por el mercado, para “adecuarse al cambio” antes que para incidir sobre él.






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