Con el auge de Internet y la conexión a “la red” de la mayoría de los ordenadores, se ha abierto un nuevo mundo de comunicación en el que todos estamos más relacionados, de forma inmediata y económica en casi cualquier lugar del mundo.
El correo electrónico revolucionó el mundo de las comunicaciones entre empresas y particulares, sustituyendo a gran parte del correo postal y faxes. Nos permite enviar comunicaciones en las que el receptor no tenga que estar en línea cuando las mandamos, y en estas comunicaciones se pueden adjuntar, como si de un paquete postal se tratara, ficheros como documentos, fotografías, videos, etc. El correo electrónico es rápido, lo mandamos y cuando el receptor se conecte para recibir correo le llegará y, si ya está conectado le llega en cuestión de segundos.
Para charlar en directo disponemos de programas de chat como Messenger, con el que podemos mantener conversaciones con uno o varios interlocutores de manera pública o privada con la condición de que todos tienen que estar en línea simultáneamente. Es ideal para charlar con amigos, familiares y conocidos, pero también para dar servicio técnico a clientes en tiempo real, o para hacer consultas entre compañeros de trabajo en distintas ubicaciones, por ejemplo.






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